Hipocresía en Europa

Estamos asistiendo a un bochornoso espectáculo con el drama de los refugiados, la peor crisis desde la 2ª GM, que llegan a nuestro continente huyendo de la barbarie de la guerra o simplemente buscando un futuro más esperanzador, para ellos y sus familias. Quizás un rasgo que evidencia como somos realmente los europeos, bien alejado de lo que predicamos. Queremos un mundo abierto donde todo el mundo se pueda mover libremente y construimos una valla disuasoria de seguridad, en la frontera entre Serbia y Hungría, para evitar que “los extraños” puedan entrar “en el paraíso”.

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Nosotros crearon este problema, con el inestimable mando del jefe americano. Nosotros ayudamos a invadir Irak, tenemos tropas en Afganistán y se nos ocurrió apoyar a los rebeldes en Siria, que luego se han convertido peores que los que habían. Y ahora queremos evitar que vengan los que se escapan de la situación que creamos. Y levantamos vallas con alambre de espino  y cuchillas bien afiladas igual que las del gobierno de España en Melilla. Los políticos hablan de que se debe evitar, como sea, que entren estas personas desesperadas que huyen, por motivos económicos o políticos – y en muchas ocasiones para escapar de la muerte – porque no sabemos donde colocar tantos refugiados.

El  caso de Afganistán ya sabemos como terminará. La incompetencia de los americanos y sus aliados en tratar la idiosincrasia del pueblo afgano, derivará en una retirada de las tropas de la coalición y la vuelta de los talibanes al poder. Eso sí, dejando un lastre de un montón de muertos inocentes y el país en ruinas.

Irak es un caso peor. Se fue allí porque había “armas de destrucción masiva” que nunca nadie ha encontrado. Después llegaron los negocios de Halliburton y el ejército de mercenarios de Blackwater. Y todos sabemos que acabarán huyendo, dejando el país en la miseria y en manos del Estado Islámico, Al Qaeda, o cualquier otro nombre que adopten los que gobiernan desde el terror.

Siria es un caso particular. Los opositores al régimen del déspota y sanguinario Bashar al Assad comenzaron a combatirlo con las armas. Entonces algunos estados europeos les dieron apoyo militar. Pero ahora resulta que el pueblo sufre una guerra inacabable donde se pelean los del régimen, los insurgentes y los terroristas de Estado Islámico.

La mayoría de los refugiados que llaman a la puerta de Europa son de estos tres países. Y nosotros, se la cerramos mientras vemos asombrados su sufrimiento. También como algunos mueren ante una cerca, en un camión o ahogados en el mar. Olvidamos que con nuestra estúpida arrogancia ignorante hemos causado su desgracia.

No se deben defender los regímenes corruptos, déspotas o totalitarios. Pero tampoco querer imponer nuestra cultura y forma de ser en lugares donde las raíces cívicas son muy diferentes. Nos creemos los defensores de la democracia planetaria. Damos lecciones de derechos humanos. Pero por interés cerramos los ojos ante lo que hacen Rusia, Corea del Norte, China y la Arabia Saudita.

Se echa en falta más valentía en defensa del pueblo kurdo. Pero los turcos – a quien necesita el amigo americano por la base militar de Incirlik – los están masacrando aprovechándose de desenfreno que hay en la frontera siria. Es un genocidio parecido al que se produjo en Armenia, que siempre han negado y Europa ha consentido.

En cambio es más fácil protestar contra del estado de Israel, por sus políticas erróneas con el pueblo palestino. Pero sabiendo que es la única democracia real en Oriente Medio, el riesgo de la protesta es pequeño. Todo el mundo sabe que no les pasará lo mismo, que con los que no tienen ningún respeto por la vida, de los que no comparten lo que ellos hacen.refugiados02

Las declaraciones de los líderes europeos proponiendo reuniones de urgencia y cumbres, que siempre llegan tarde, no son ninguna solución para el sufrimiento de toda esta gente. Se han de acoger, nos guste o no. No se pueden desbaratar países en nombre de la democracia y luego, cuando la cosa se complica, marcharse con el rabo entre piernas, dejando la situación peor que antes. Quizá sería mejor no querer arreglar la casa de los demás, cuando apenas sabemos arreglar la nuestra.

¿Los iraquíes están mejor que con Sadam? ¿Los libios están mejor que con Gadafi? ¿Los sirios mejor que antes de la guerra? ¿Y en Túnez? ¿Qué ha pasado en Egipto? ¿Quién ayuda al Estado Islámico?

Seguramente bastaría siendo más humanos y tratar esta gente como quisiéramos ser tratados nosotros.

Pia Prat Jorba

Fotos: El Mundo y La Vanguardia

Toros y toreros: ¿matar y morir es cultura?

A todo se le  llama cultura …. Matar, es cultura?
Cultura según la enciclopedia es el conjunto de tradiciones (literarias, histórico-sociales y científicas) y de formas de vida (materiales y espirituales) de un pueblo, de una sociedad o de toda la Humanidad.
Puedo entender que en una corrida de toros haya un arte. Los toreros se mueven con una armonía y flexibilidad muy peculiar y deben tener bien aprendidos los pasos y los movimientos para esquivar un animal, de más de 500 kilos, que está muy nervioso y angustiado, que les puede hacer mucho daño e incluso matarlos. Arte lo podemos encontrar en la indumentaria, los vestidos que lucen y que están llenos de filigranas preciosas, de materiales excepcionales que se hacen especiales en un entorno colorista y lleno de dramatismo.
Arte en el montar a caballo. Cultura, si sacamos la parte de la matanza, se puede entrever como una representación, una tradición / festividad de tiempo atrás en el que el matar para comer era una necesidad y no un ocio y que por lo tanto, tal vez, se hacía como espectáculo de los cortesanos que querían lucir su poder y habilidades.
Pero hoy en día, ¿qué sentido tiene? El circo romano también era cultura en sus momentos de esplendor. Sanguinaria pero exponente de la forma de ser y pensar de la época. Pero no me imagino ahora un espectáculo como ese. Ver cómo se mataban los enemigos, los de religiones diferentes y los sublevados. Afortunadamente hemos dejado atrás la esclavitud. El poder de unos pocos sobre la vida y la muerte de los demás. El mal trato en público. También las espadas y los dioses mitológicos han evolucionado.

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¿Por qué no pasa en el mundo taurino? Soy consciente de que genera mucha riqueza y que mueve a mucha gente a trabajar por esta causa. ¿Pero es necesaria la muerte del animal? Ya no sólo matarlo, sino también el suplicio sufrido mientras se  le debilita hasta la estocada final o el “descabello”?
Palabras de un técnico de sonido de televisión que hacía las retransmisiones de toros
¿Quién es más animal? ¿El diestro, los espectadores o el animal?
Estos días ha habido mucha polémica al respecto. No entiendo que los que defienden que el toro no se debe maltratar, ni matar, vean bien que le haga daño al torero. ¿Esto qué es? Defendemos la no violencia, pero parece que volvemos a las épocas del ” ojo por ojo, diente por diente ” de la ley de Talión. ¿No es un poco contradictorio? En las redes sociales he leído cada comentario que avergüenzan.
Asociaciones taurinas se unen contra los insultos de las redes sociales a los toreros heridos en Las Ventas
toro-toreroNo es justo querer la muerte de nadie y menos de una persona. Nos guste o no lo que está haciendo nadie tiene derecho a desearle la muerte. Ponerse a decir que el toro tiene el derecho a la defensa no deja de ser una forma de hipocresía. ¿Qué quieren decir con esto? ¿Que matar animales está mal y que se maten personas en un espectáculo está bien? Los toreros arriesgan su integridad física para ganarse la vida por unos espectadores que pagan para ir a la plaza. Mientras haya demanda, y subvenciones, habrá oferta. Mientras la gente vaya habrá corridas de toros. Vamos pues a la raíz del problema. Los que quieren las plazas de toros. Los que pagan por ver sufrir a un animal. Los que cobran impuestos, tasas, comisiones y hacen beneficios para un espectáculo que llaman Fiesta Nacional.
En el sur de Francia, Arènes de Béziers, plaza con mucho renombre, se hacen corridas de toros pero no se mata al animal. Y no hay ninguna forma de violencia, salvo sacarlo a la plaza para enfrentarse a un ambiente hostil. Quizás también sea una forma atávica de cultura pero menos sanguinaria, truculenta y violenta.
En nuestros tiempos es necesario que se defiendan los derechos de todos. También los de las minorías y los de los animales. Quizás debemos reflexionar si es que realmente sabemos controlar nuestra agresividad hacia los demás. Ver el público ensalzado, entre ellos menores, cuando se remata el animal en el “descabello”, no es ningún buen síntoma. Ni enseñanza. Debemos saber aceptar que todo el mundo haga lo que le parezca adecuado, pero respetando la vida y los derechos de todos; personas y animales.
Bañarse en sangre por el espectáculo, nos embrutece y descendemos hasta el más vil de nuestros instintos. No nos hace más personas sino que nos hace bajar el nivel retornando al mundo salvaje de las bestias.
Pia Prat
Ver los siguientes enlaces que hacen referencia a este tema:
• Las cornadas a toreros que han conmocionado al mundo en la última década
• Los antitaurinos
• El macho sanguinario
• Viajando con Chester: Los dos puntos de vista sobre el mundo del toreo