Las DOCE campanadas

Como ya viene siendo habitual, en Nochevieja las cadenas de televisión lucen de presentadora estrella para contar las doce campanadas. Supongo que piensan como atraer la atención del público que mira su cadena. Pero no se dan cuenta que a veces hacen un flaco favor a su marca y los valores que dicen defender.

Antena 3 ha seguido reincidiendo en su tema. Tienen un “clásico” para que la gente comente: el vestido de Cristina Pedroche. Quieren que sea espectacular y se quedan con la mujer “florero”. Una imagen para satisfacer a los machos. Pero eso ya no lo hace ni el calendario Pirelli, que hace años se consideraba sexy y ahora utilizan imágenes que respetan a la persona.las doce campanadas

No tengo nada contra las mujeres atractivas que se saben vestir. Pero si el único objetivo es utilizarlas para hervir las redes con comentarios y etiquetas, quizá nos lo tenemos que hacer mirar. Y si sólo se busca que hablen de ellos, aunque sea para bien, nos acordaremos de Dalí y sus bigotes psicodélicos y de sus comentarios sobre el ácido ribonucleico. Era mucho más inteligente.

Quizás deberíamos preguntarnos por la falta de compromiso social en la construcción de una sociedad más igualitaria. Las mujeres no son sólo cuerpos para observar. Y si se trata de un concurso de belleza femenina, sobra el pasmarote que la acompaña. La elegancia no es exhibicionismo. Y si lo es, vale la pena que se diga abiertamente. Hay espacios sobrados para promocionarlo.

las doce campanadas

Lamento que las doce campanadas que señalan el traspaso de un año al siguiente, acabe teniendo una connotación machista. Ellas deben ser esculturales. Mientras ellos pueden ser “interesantes”, una forma de justificar que no sean ni jóvenes, ni delgados, ni guapos, como ellas. Que la única opción de las mujeres para aparecer en pantalla sea la atracción sexual es deplorable y criticable. El criterio debería ser el mismo para ambos presentadores, sean del género que sea.

Todos los medios de comunicación se llenan la boca de palabras. Pero son falsas cuando los hechos demuestran lo contrario de lo que predican. La igualdad no es sólo un concepto o una reivindicación. Es una manera de vivir y entender la sociedad. De la misma manera que se pide “ejemplo” a personas e instituciones que tienen una imagen pública, los medios deberían ser conscientes de su papel social. No todo se paga con dinero, ni tampoco todo se hace para ser consumido.

Ya se ve que para algunos esto no tiene ningún valor. Se aprovechan de su posición y fuerza y lucen su imagen fachenda y cargada de “chulería”. No es de recibo eso de que “lo hago porque puedo y quiero y porque eso nos da share de pantalla, en un prime time muy disputado”. Siempre se debería respetar a las personas y no sólo disfrutar de su apariencia. Y no olvidemos que discriminar por razón de género, color de la piel, lengua o religión es atentar contra los pilares fundamentales de nuestra civilización. En Estambul, para llamar la atención hay quien ha optado por otro procedimiento aún más execrable. No podemos vender los principios por dinero o por notoriedad. Lo que importa es la construcción y la defensa de los criterios por los que nos queremos gobernar.

Si queremos presumir de algo …, ¡que sea de Humanidad!

Pia Prat Jorba

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Pia Prat Jorba

Directora de La Veu de L'Anoia. General Manager de Publicacions Anoia.